1.7.11
II
La naturaleza se adapta igual de bien a nuestras debilidades que a nuestra fuerza; de ahí que la incesante ansiedad de algunos tome forma de incurable enfermedad. Exageramos la importancia de nuestro trabajo, y sin embargo ¡Cuanto no dejamos de hacer! ¿Que ocurrirá si cayésemos enfermos? ¡Qué vigilantes somos!, constantemente determinados a no vivir por la fe, si podemos evitarlo. Permanecemos alerta todo el día, para rezar nuestras plegarias con desgana por la noche antes de rendirnos a lo incierto. Así de estricta y sinceramente nos sentimos forzados a vivir, reverenciando nuestra vida y negando toda posibilidad de cambio. No hay otro camino, decimos, cuando en verdad hay tantos como radios a trazar desde un centro...
Walden
Para algunos, el terreno todo de la vida humana parece haber sido recorrido ya por sus predecesores: alturas, valles y vericuetos dignos de interés. Según Evelyn, el sabio Salomón reglamentó incluso la distancia que debía mediar entre los árboles: los pretores romanos habían determinado con que frecuencia puede uno recoger las bellotas caídas en la parcela del vecino sin violar la ley, y que proporción de aquellas correspondían entonces a éste. Hipóctrates dictaminó a su vez la forma de cortarse las uñas: a ras de las yemas, ni más ni menos. Sin duda alguna, el tedio y el fastidio que se presume hagan agotado la variedad y goces de la vida son tan viejos como Adán. Pero la capacidad del hombre no ha sido medida aún, y es tan poco lo ensayado en este sentido, que no nos ha de caber juzgarlo por algunos precedentes.
30.6.11
Y vivir.. y sentir
Aprender a vivir y vivir y aprender, sentir, sentir, sentir. Creo que ahí empieza y acaba todo.
Sentimos algo y después, a veces y solo a veces, lo pensamos y después actuamos. ¿Y después? Volvemos a sentir, y a actuar.
Y son esos sentimientos los que tanto nos mueven y paralizan. Y pensamos y decimos bueno, ya fue. O no, no metas la pata. Pero que fácil es meterla. De dos patadas se pueden arruinar tantas cosas. Y todo en algún punto por más de que no lo hayamos arruinado se disuelve; es así, por la vida misma.
Se disuelve, se va perdiendo. Nos damos cuenta de que es mucho el soluto y poco el solvente, de que la gente cambia, o de que las cosas no son estables... no se. Todos cambiamos. Todo el tiempo.
La única constante es el cambio y tenemos que vivir con ello. Cambiamos todo el tiempo, todo cambia, todo varia, pero hay algo, algo que mantiene las cosas juntas, unidas, ligadas: lo que sentimos.
Sentimos algo y después, a veces y solo a veces, lo pensamos y después actuamos. ¿Y después? Volvemos a sentir, y a actuar.
Y son esos sentimientos los que tanto nos mueven y paralizan. Y pensamos y decimos bueno, ya fue. O no, no metas la pata. Pero que fácil es meterla. De dos patadas se pueden arruinar tantas cosas. Y todo en algún punto por más de que no lo hayamos arruinado se disuelve; es así, por la vida misma.
Se disuelve, se va perdiendo. Nos damos cuenta de que es mucho el soluto y poco el solvente, de que la gente cambia, o de que las cosas no son estables... no se. Todos cambiamos. Todo el tiempo.
La única constante es el cambio y tenemos que vivir con ello. Cambiamos todo el tiempo, todo cambia, todo varia, pero hay algo, algo que mantiene las cosas juntas, unidas, ligadas: lo que sentimos.
27.6.11
¿Adicción?
No. No es adictivo, va por voluntad. "Si quiero paro". Pero esa necesidad me mata. Acomodar horarios, crear situaciones, jugar a este juego. Que satisfactorio, llenador. Irónico. No? 17, en todos sus sentidos.
14.6.11
Cuando la certeza caduca
Me estoy empezando a dar cuenta de que a pesar de lo mucho que sienta que me conozco, hasta no encontrarme en una situación no se realmente como voy a reaccionar. Se que no estoy en el momento correcto para plantearme algo así, pero mi meditabunda personalidad no me deja más opción.
Mucho tiempo sostuve una misma postura y ahora me siento incapaz de actuar acorde a ella.
Vidas son vidas, y si uno puede dar vida y amor, ¿porque no?
"Porque nos estaríamos atando a un futuro que no buscamos" hubiera sido mi respuesta.
Pero todo, todo nos ata de alguna u otra forma a un futuro que no siempre buscamos. Ahora... todo nos atará así? sin dudas no. Cosas nos atan más, otras menos, todas influyen en lo que va a pasar pero no todas están tan presentes siempre. Es mucho, demasiado. Insoportablemente pesado
Y no es que solo modifican mi vida sino también la de muchas personas que amo, a las que no me gustaría atar. A las que no voy a atar nunca..
Mucho tiempo sostuve una misma postura y ahora me siento incapaz de actuar acorde a ella.
Vidas son vidas, y si uno puede dar vida y amor, ¿porque no?
"Porque nos estaríamos atando a un futuro que no buscamos" hubiera sido mi respuesta.
Pero todo, todo nos ata de alguna u otra forma a un futuro que no siempre buscamos. Ahora... todo nos atará así? sin dudas no. Cosas nos atan más, otras menos, todas influyen en lo que va a pasar pero no todas están tan presentes siempre. Es mucho, demasiado. Insoportablemente pesado
Y no es que solo modifican mi vida sino también la de muchas personas que amo, a las que no me gustaría atar. A las que no voy a atar nunca..
10.6.11
9.6.11
Lo que más
Gracias por llenar mis días de besos, sonrisas y cariñitos! Esa forma hermosa de volvernos uno cuando estamos juntos y entendernos, escucharnos y gustarnos es lo que más me gusta en el mundo entero :)
Mis días son felices, pero con vos al lado mucho más todavía. Me gustas más que el cielo, más que los chocolates, más que escuchar música tranquila...
25.5.11
Rayuela
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.
23.5.11
Seventeen
Oasis. Siempre. Esas cosas que necesito por razones que todavía no conozco. A veces conforme con la situación y otras veces invaden las desesperadas ganas de salir a buscar eso que hace falta, aunque no se quiera ver o por momentos se apague la necesidad... hace falta. Así como un 17. En realidad solo un 17. Cada Oasis nuevo (o no) trae números así a mi cabeza.
Es que cuando uno se ve en parte obligado a finalizar una situación, un momento o lo que fuere es cuando mas lo anhela. A todos nos pasa, excepto que se explore una satisfacción total. Supongo que solo existe por momentos. Y cada vez son mas las pruebas para sobrellevar la situación, hay que portarse bien, tenemos que ser conscientes. ¿Y si no tengo un carajo de consciencia? Y si prefiero que las cosas sean distintas, ¿Y si quiero lo blanco y lo negro? Lo podría tener... pero no. Aunque todo fuera como oro, espuma y terciopelo muchas cosas pasarían a ser frías, calculadas, insípidas.
Lo dulce y lo salado, extremos. ¿Sabores? Que ironía.
Es que cuando uno se ve en parte obligado a finalizar una situación, un momento o lo que fuere es cuando mas lo anhela. A todos nos pasa, excepto que se explore una satisfacción total. Supongo que solo existe por momentos. Y cada vez son mas las pruebas para sobrellevar la situación, hay que portarse bien, tenemos que ser conscientes. ¿Y si no tengo un carajo de consciencia? Y si prefiero que las cosas sean distintas, ¿Y si quiero lo blanco y lo negro? Lo podría tener... pero no. Aunque todo fuera como oro, espuma y terciopelo muchas cosas pasarían a ser frías, calculadas, insípidas.
Lo dulce y lo salado, extremos. ¿Sabores? Que ironía.
22.5.11
Lo bello y lo simple
Atmósfera es una palabra recurrente en Aristimuño. Dentro de su música ese aspecto es fundamental porque para él no es necesaria una buena letra, simplemente la música puede transmitir un estado de tristeza sin nombrarla. Nadie mejor que un anónimo visitante del blog del cantante para disparar una idea de qué se trata todo: Increíblemente simple, desaforadamente bella… tu música acompaña, reza uno de los mensajes posteados. Hay aquí una trampa: detrás de esa aparente simpleza hay algo más, “mi idea es que en el primer acercamiento la música suene simple, y una vez que pasan los días le empieces a escuchar más cosas”. A él no le cuesta mucho encontrar ese equilibrio porque, según explica, se enamora de las cosas simples y no se complica la vida. “El otro día hablé con mi hermana por teléfono y me dijo que estaba dibujando. Mi hermana tiene 25 años y estaba dibujando… y digo ¡wow! Esas cosas me enamoran, la gente por ahí va mas allá y no se da cuenta.”
En cierto punto él también acude a lo lúdico. Las canciones son para Aristimuño un juego porque con ellas puede jugar a ser todo, incluso cosas no reales: “Hay un tema nuevo que se llama Pluma, y yo soy como una pluma. Me encanta hacer canciones y me parece divertido, además, jugar con eso, con no ser un humano”. Y no sólo con eso. También hay un juego interno con sus discos; él los graba y a partir de la atmósfera que transmiten decide en qué estación del año van a salir. No por nada en Ese asunto de la ventana posa con un paraguas.
No tiene horarios ni muchas exigencias de la discográfica -Los años luz-, hace lo que más le gusta y le va bien. Se lo ve contento a Lisandro Aristimuño, y él no lo niega: “Lo que pasa es que soy un tipo feliz, me armo la vida que yo quiero. Elijo lo que soy, no me gusta algo y no lo hago porque soy muy frágil y hay cosas que me pegan mucho, entonces voy buscando caminos en donde me siento bien”. Y allá va Lisandro, transitando esos caminos que, por la distancia y por el tiempo, ya quedan bastante lejos de la Patagonia de sus canciones.
En cierto punto él también acude a lo lúdico. Las canciones son para Aristimuño un juego porque con ellas puede jugar a ser todo, incluso cosas no reales: “Hay un tema nuevo que se llama Pluma, y yo soy como una pluma. Me encanta hacer canciones y me parece divertido, además, jugar con eso, con no ser un humano”. Y no sólo con eso. También hay un juego interno con sus discos; él los graba y a partir de la atmósfera que transmiten decide en qué estación del año van a salir. No por nada en Ese asunto de la ventana posa con un paraguas.
No tiene horarios ni muchas exigencias de la discográfica -Los años luz-, hace lo que más le gusta y le va bien. Se lo ve contento a Lisandro Aristimuño, y él no lo niega: “Lo que pasa es que soy un tipo feliz, me armo la vida que yo quiero. Elijo lo que soy, no me gusta algo y no lo hago porque soy muy frágil y hay cosas que me pegan mucho, entonces voy buscando caminos en donde me siento bien”. Y allá va Lisandro, transitando esos caminos que, por la distancia y por el tiempo, ya quedan bastante lejos de la Patagonia de sus canciones.
17.5.11
me gusta caminar... me gusta acostarme al sol en días de frío. me gustan algunos arboles, me gustan las nubes. me gusta la sopa de cabellos de ángel, me gusta el mate amargo. me gustan las sonrisas, me gusta la gente tranquila. me gustan mis auriculares. me gusta que me cuestionen cosas en las que no había pensado, me gusta cuando me dan ganas de leer. me gustan las cosas limpias y ordenadas. me gusta lo prolijo.
me gusta bañarme y usar tres toallas, me gusta sentir que me sobra el tiempo. me gustan los vestidos, me gusta la lluvia cuando la veo desde mi casa. me gustan algunos abrazos y me gusta internet.
me gusta la música, me gusta el café. me gusta estar en confianza, me gusta cuando me gusto, me gusta tener las uñas prolijas. me gusta la armonía (mi armonía), me gustan algunos tatuajes. me gusta nadar... me gusta cantar.
me gustan los sábados a la noche y me gusta salir con mi novio.
me gustan mis amigas, me gusta que haya mucha gente que no conozca. me gustan las montañas rusas. me gustan mis pantuflas de ositos, me gusta tener muchas agendas con distintos fines.
me gusta que mi celular perfectamente cargado, me gusta oasis, me gusta subirme en el primer asiento de los colectivos en la parte de arriba.
me gusta el olor a desodorante de hombre, me gusta escuchar música muy fuerte, me gusta cuando no me hablan de mañana. me gusta despertarme con un mensaje por teléfono, me gustan los sahumerios...
me gusta bañarme y usar tres toallas, me gusta sentir que me sobra el tiempo. me gustan los vestidos, me gusta la lluvia cuando la veo desde mi casa. me gustan algunos abrazos y me gusta internet.
me gusta la música, me gusta el café. me gusta estar en confianza, me gusta cuando me gusto, me gusta tener las uñas prolijas. me gusta la armonía (mi armonía), me gustan algunos tatuajes. me gusta nadar... me gusta cantar.
me gustan los sábados a la noche y me gusta salir con mi novio.
me gustan mis amigas, me gusta que haya mucha gente que no conozca. me gustan las montañas rusas. me gustan mis pantuflas de ositos, me gusta tener muchas agendas con distintos fines.
me gusta que mi celular perfectamente cargado, me gusta oasis, me gusta subirme en el primer asiento de los colectivos en la parte de arriba.
me gusta el olor a desodorante de hombre, me gusta escuchar música muy fuerte, me gusta cuando no me hablan de mañana. me gusta despertarme con un mensaje por teléfono, me gustan los sahumerios...
El libro de los abrazos :)
A la casa de las palabras, soñó Helena Villagra, acudían los poetas. Las palabras, guardadas en viejos frascos de cristal, esperaban a los poetas y se les ofrecían, locas de ganas de ser elegidas: ellas rogaban a los poetas que las miraran, que las olieran, que las tocaran, que las lamieran. Los poetas abrían los frascos, probaban palabras con el dedo y entonces se relamían o fruncían la nariz. Los poetas andaban en busca de palabras que no conocían, y también buscaban palabras que conocían y habían perdido.
En la casa de las palabras había una mesa de los colores. En las grandes fuentes se ofrecían los colores y cada poeta se servía del color que le hacía falta: amarillo limón o amarillo sol, azul de mar o de humo, rojo lacre, rojo sangre, rojo vino ...
15.5.11
JP
Me pedís ternura... no la tengo para nadie más que para vos hermoso.
Estoy con vos para cuidarte asi como me cuidas vos también, para ayudarte en momentos como este, para intentar hacerte un poquito más feliz todavía... y se que lo hago.
Es que no tengo dudas de que tantos besos, palabras y abrazos te hagan bien. ¿Quien no sonrie con tantas cosas lindas? ¿A quien no le gusta saber que otra persona desvela por endulzarle los días?
Tu risa le cambio el sabor a mis días lindo, y no alcanzan las palabras para agradecer eso.
Estoy con vos para cuidarte asi como me cuidas vos también, para ayudarte en momentos como este, para intentar hacerte un poquito más feliz todavía... y se que lo hago.
Es que no tengo dudas de que tantos besos, palabras y abrazos te hagan bien. ¿Quien no sonrie con tantas cosas lindas? ¿A quien no le gusta saber que otra persona desvela por endulzarle los días?
Tu risa le cambio el sabor a mis días lindo, y no alcanzan las palabras para agradecer eso.
7.5.11
4.5.11
Donde el odio y el amor se encuentran
¿Será que nunca voy a dejar de llorarte? Siempre cuando las cosas parecen ir bien algo pasa ¿Porque hay tantas piedras en nuestro camino? ¿Porque tantos altibajos en esta relación?
Aunque trate de negarme ante las situaciones nunca voy a dejar de quererte al lado mio... ¿Cómo podría dejar de querer tener un papá?
30.4.11
Cortázar - El perseguidor
-Me di cuenta cuando era muy chico, casi en seguida de aprender a tocar el saxo. En mi casa había siempre un lío de todos los diablos, y no se hablaba más que de deudas, de hipotecas. ¿Tú sabes lo que es una hipoteca? Debe ser algo terrible, porque la vieja se tiraba de los pelos cada vez que el viejo hablaba de la hipoteca, y acababan a los golpes. Yo tenia trece años... pero ya has oído todo eso.
Vaya si lo he oído; vaya si he tratado de escribirlo bien y verídicamente en mi biografía de Johnny.
-Por eso en casa el tiempo no acababa nunca, sabes. De pelea en pelea, casi sin comer. Y para colmo la religión, ah, eso no te lo puedes imaginar. Cuando el maestro me consiguió un saxo que te hubieras muerto de risa si lo ves, entonces creo que me di cuenta en seguida. La música me sacaba del tiempo, aunque no es más que una manera de decirlo. Si quieres saber lo que realmente siento, yo creo que la música me metía en el tiempo. Pero entonces hay que creer que este tiempo no tiene nada que ver con... bueno, con nosotros, por decirlo así. (...) -Bruno, si un día lo pudieras escribir... No por mí, entiendes, a mí qué me importa. Pero debe ser hermoso, yo siento que debe ser hermoso. Te estaba diciendo que cuando empecé a tocar de chico me di cuenta de que el tiempo cambiaba. Esto se lo conté una vez a Jim y me dijo que todo el mundo se siente lo mismo, y que cuando uno se abstrae... Dijo así, cuando uno se abstrae. Pero no, yo no me abstraigo cuando toco. Solamente que cambio de lugar. Es como en un ascensor, tú estás en el ascensor hablando con la gente, y no sientes nada raro, y entre tanto pasa el primer piso, el décimo, el veintiuno, y la ciudad se quedó ahí abajo, y tú estás terminando la frase que habías empezado al entrar, y entre las primeras palabras y las últimas hay cincuenta y dos pisos. Yo me di cuenta cuando empecé a tocar que entraba en un ascensor, pero era un ascensor de tiempo, si te lo puedo decir así. No creas que me olvidaba de la hipoteca o de la religión. Solamente que en esos momentos la hipoteca y la religión eran como el traje que uno no tiene puesto; yo sé que el traje está en el ropero, pero a mí no vas a decirme que en este momento ese traje existe. El traje existe cuando me lo pongo, y la hipoteca y la religión existían cuando terminaba de tocar y la vieja entraba con el pelo colgándole en mechones y se quejaba dé que yo le rompía las orejas con esa-música-del-diablo.
Vaya si lo he oído; vaya si he tratado de escribirlo bien y verídicamente en mi biografía de Johnny.
-Por eso en casa el tiempo no acababa nunca, sabes. De pelea en pelea, casi sin comer. Y para colmo la religión, ah, eso no te lo puedes imaginar. Cuando el maestro me consiguió un saxo que te hubieras muerto de risa si lo ves, entonces creo que me di cuenta en seguida. La música me sacaba del tiempo, aunque no es más que una manera de decirlo. Si quieres saber lo que realmente siento, yo creo que la música me metía en el tiempo. Pero entonces hay que creer que este tiempo no tiene nada que ver con... bueno, con nosotros, por decirlo así. (...) -Bruno, si un día lo pudieras escribir... No por mí, entiendes, a mí qué me importa. Pero debe ser hermoso, yo siento que debe ser hermoso. Te estaba diciendo que cuando empecé a tocar de chico me di cuenta de que el tiempo cambiaba. Esto se lo conté una vez a Jim y me dijo que todo el mundo se siente lo mismo, y que cuando uno se abstrae... Dijo así, cuando uno se abstrae. Pero no, yo no me abstraigo cuando toco. Solamente que cambio de lugar. Es como en un ascensor, tú estás en el ascensor hablando con la gente, y no sientes nada raro, y entre tanto pasa el primer piso, el décimo, el veintiuno, y la ciudad se quedó ahí abajo, y tú estás terminando la frase que habías empezado al entrar, y entre las primeras palabras y las últimas hay cincuenta y dos pisos. Yo me di cuenta cuando empecé a tocar que entraba en un ascensor, pero era un ascensor de tiempo, si te lo puedo decir así. No creas que me olvidaba de la hipoteca o de la religión. Solamente que en esos momentos la hipoteca y la religión eran como el traje que uno no tiene puesto; yo sé que el traje está en el ropero, pero a mí no vas a decirme que en este momento ese traje existe. El traje existe cuando me lo pongo, y la hipoteca y la religión existían cuando terminaba de tocar y la vieja entraba con el pelo colgándole en mechones y se quejaba dé que yo le rompía las orejas con esa-música-del-diablo.
Alonso Cueto - El susurro de la mujer
"A veces se quedaba en silencio, y yo me preguntaba que pasaba por su mente. Muchas tardes, antes del almuerzo, salimos a dar un paseo por su barrio. Rebeca era capaz de maravillarse mirando la enredadera de una fachada o de acercarse a sentir el aroma de unos jazmines al atardecer . Un día me describió todos los colores azules, morados, grises en el cuello de una paloma que se había parado en un árbol. Si miras cualquier cosa durante mucho rato, te vas a dar cuenta de que es un milagro, me dijo, no sé dónde leí eso. En otra ocasión, caminando por la calle, pateamos una piedra durante varias cuadras. Cuando llegamos a su casa, tomó la piedra y se la guardó en el bolsillo. Un recuerdo de este día, me explicó"
El túnel - Ernesto Sábato
Para qué sufrir?. El suicidio seduce por su facilidad de aniquilación: en un segundo, todo este absurdo universo se derrumba como un gigantesco simulacro, como si la solidez de sus rascacielos, de sus acorazados, de sus tanques, de sus prisiones no fuera más que una fantasmagoría, sin más solidez que los rascacielos, acorazados, tanques y prisiones de una pesadilla. La vida aparece a la luz de este razonamiento como una larga pesadilla, de la que sin embargo uno puede liberarse con la muerte, que sería así, una especie de despertar. Pero despertar a qué? Esa irresolución de arrojarse a la nada absoluta y eterna me ha detenido en todos los proyectos de suicidio. A pesar de todo, el hombre tiene tanto apego a lo que existe, que prefiere finalmente soportar su imperfección y el dolor que causa su fealdad, antes de aniquilar la fantasmagoría con un acto de propia voluntad. Y suele resultar, también, que cuando hemos llegado hasta ese borde de desesperación que precede al suicidio, por haber agotado el inventario de todo lo que es malo y haber llegado al punto en que el mal es insuperable, cualquier elemento bueno, por pequeño que sea, adquiere un desproporcionado valor, termina por hacerse decisivo y nos aferramos a él como nos agarraríamos desesperadamente de cualquier hierba ante el peligro de rodar en un abismo.
Andrés Hurtado - El árbol de la ciencia
"Hemos llegado a querernos de verdad –decía Andrés-, porque no teníamos interés en mentir."
Vida - José Hierro
Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada)
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.
Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.
No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada)
Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.
28.4.11
Más inesperado, Cortázar
Lo que me gusta de tu cuerpo es el sexo.
Lo que me gusta de tu sexo es la boca.
Lo que me gusta de tu boca es la lengua.
Lo que me gusta de tu lengua es la palabra.
26.4.11
El mayor de los fracasos es el miedo a fracasar...
Una de las cosas más difíciles en la vida del ser humano es aprender a equivocarse. No me refiero al hecho en sí de fallar, de cometer un error ya que eso es muy fácil, sino de equivocarse y no derrumbarse, de saber reconocer un error sin sentirse terriblemente humillado.
En algún momento nos hemos cruzado con personas “raras” que por culpa de una especie de terror a hacer las cosas mal y a quedar en ridículo, dejan de hacer cosas que en el fondo desean tanto... simplemente por no querer arriesgarse y entrar en el “juego” antes de haber dominado bien las reglas.
Podemos llamarlas como querramos pero en realidad, personas así tienen mucho de ”perfeccionistas”, tienen cualidades y pensamientos muy positivos como por ejemplo la creencia en que todo trabajo debe estar religiosamente bien hecho, el procurar terminar bien las cosas y si fuera en el menor tiempo mejor, cuidar los detalles en cada uno de sus movimientos, etc. Todo esto puede ser magnífico, excelente, pero recordemos que no existe “la perfección”, siempre hay algo que falla.
En ese constante anhelo de querer alcanzarla, es donde aparece la falla. Quienes desean ser perfectos, generalmente viven tensos, su minuciosidad les hace ser lentos, y con frecuencia son demasiado exigentes con quienes no son tan perfeccionistas como ellos, catalogándolos muchas veces de inferiores. Al no sentirse cómodos con el mundo que le rodea, y sentirse superiores, prefieren aislarse o simplemente la sociedad misma los rechaza.
Es importante saber que los fracasos son algo connatural al hombre, le siguen como la sombra al cuerpo. No existe persona en el mundo que no se haya equivocado alguna vez. Debemos aprender a darnos cuenta de que no es una tragedia equivocarse, puesto que la calidad y superación de toda persona no está en no fallar, sino en saber reponerse de sus errores y simplemente, seguir adelante.
Por eso, cuando los perfeccionistas se derrumban al comprobar que no son perfectos, demuestran con ello ser personas que cuentan poco con la realidad. Pienso que a veces los padres son los principales culpables, criando a sus hijos con la idea y convicción de que nunca deben jalar un curso o por ridículo que suene, se les enseña a nunca romper un plato, cuando más bien deberían educarlo en ser un buen estudiante y sobretodo, tener la fuerza para afrontar cada error, siendo capaz de volver a estudiar con ímpetu o de recoger los pedazos del plato roto.
Da pena ver a personas inteligentes venirse abajo y abandonar una carrera al recibir su primer jalado; a chicos o chicas jóvenes que fracasan en su primer noviazgo y maldicen contra toda la humanidad; a otros que no pueden soportar una pequeña traición o un mal momento con los amigos... sea lo que sea, es necesario decirles, aunque les duela, que el mayor de los fracasos es dejar de hacer las cosas por miedo a fracasar.
24.4.11
Tocada... tocada de vos.
Donde te enseñaron a incendiar miradas?
pesadilla dulce en mi sillon...
yo era una limosna triste, mamarracho a la deriva
Buena punteria, hermoso:
este mujer dice "tocada"
tocada de vos...
Derrumbo mis rumbos,
despeno mis penas,
planto cuatro besos en tu nariz
que clase de viento te arrastro a mis manos?
que borracha suerte me convido con vos?
en la fiesta de tu risa busco el talle de mis sueños
buena puntería, hermoso
mi corazon dice "tocado"
tocado de vos...
a lo mejor esta vuelta el tiempo cretino nos hace precio
a lo mejor esta vez le tiramos un caño a la soledad
a lo mejor esta vuelta el tiempo verdugo se hace el otario
a lo mejor esta vez le ponemos los puntos a la soledad
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